Cómo almacenar las chufas

Las chufas proceden de cultivos que se encuentran al aire libre, en rotación con otros productos de la huerta mediterránea. Se cultivan durante el mes de abril y se recolectan, preferentemente, en otoño, a lo largo de los meses comprendidos entre noviembre y febrero. Con la chufa se elabora la bebida conocida como horchata, cuyas propiedades para la nutrición humana son ampliamente reconocidas; y se consume como fruto seco, el cual es muy popular en el Mediterráneo.

Vida saludable: ¿cómo se almacena para mantener sus propiedades?

La chufa y horchata forman parte de una alimentación y vida saludable. Para evitar que se pierdan propiedades durante el almacenamiento, de hasta dos años, este debe cumplir unos requisitos:

  • La zona de almacenamiento debe estar ventilada y, a ser posible, cercana a una ventana o ampliamente ventilada. Esto evita que este producto pierda sus propiedades.
  • Los sacos con chufas no deben estar cubiertos por el plástico o embalaje del transporte. Una vez no se va a mover durante un tiempo, el plástico debe retirarse, para evitar humedades.
  • La chufa debe estar seca. Cuanto más seca, mejor, para la posterior producción de horchata. Es la forma en la que este alimento conserva sus propiedades nutricionales.
  • Se debe controlar la acción sobre la chufa de insectos como el gorgojo, mientras está almacenada. Especial control se ha de tener en épocas o zonas de elevado calor.

Vida sana: ¿cómo se conservan sus propiedades?

Por este motivo, cuando se recolectan, se lavan y se secan, las chufas se han de ir removiendo, para su aireación, de manera que permanezcan secas. De esta forma, este producto natural guarda todas sus propiedades, tanto de sabor como nutricionales. Un alimento incorporado a cualquier dieta y vida sana recomendadas por los nutricionistas.

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